El de la perilla es mi vecino, de cuyo nombre no consigo acordarme, hijo del electricista del
pueblo. Personaje curioso que poblaba la variopinta
fauna picachera de aquellos años. Recuerdo que monto en la citada
calle, a la altura de un pilar de los que abundan en el pueblo, un tugurio al uso donde se jugaban partidas de cartas y algun fin de semana se ponia el tocadiscos con
musica lenta, el típico guateque.
Hay una imagen de mi niñez que siempre me ha acompañado, un helicóptero que volaba unido
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