Suegras
Una mujer cansada e indignada de escuchar discusiones entre su marido y su mamá, le dice al marido:
Por favor negro, hacéme un favor, andá a la
casa de mi mamá y hablále bien, intenta acercarte, sólo Dios sabe cuánto tiempo más la tengamos con nosotros.
El marido le responde:
Está bien, gorda, lo voy a hacer, pero que conste que lo hago por vos.
Llega a la casa de su suegra, golpea y ahí se encuentran, el hombre amablemente le dice: Hola suegrita, ¿cómo anda?, ya la estábamos extrañando.
La
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