Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Yo me morí, y que cosas vi.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Yo mando a mi gato, y mi gato manda a su rabo.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Ya que no eres casto, se cauto.
Ya que me das el consejo, dame también el remedio.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.