Los ministros que cambian constantemente son un mal; pero hay algo peor, que son los malos ministros los que no cambian nunca.
Gobierna mejor quien gobierna menos.
Estoy a favor de un gobierno que sea vigorosamente frugal y sencillo.
Quizá no resulte difícil imaginarnos la manera de hacernos más frustrante y compleja la vida; pero al gobierno no le cuesta ningún trabajo.
Al gobernar aprendí a pasar de la ética de los principios a la ética de las responsabilidades.
¿Cuál es el mejor gobierno? El que nos enseña a gobernarnos a nosotros mismos.
El mejor gobierno no es aquel que hace más felices a los hombres, sino aquel que hace felices al mayor número de personas.
Ningún gobierno puede mantenerse sólido mucho tiempo sin una oposición temible.
La razón de estado no se ha de oponer al estado de la razón.
Los gobiernos son velas; el pueblo, el viento; el Estado, la nave, y el tiempo, el mar.
Todos los gobiernos mueren por la exageración de su principio.
Un gobierno que es lo suficientemente grande para darte todo lo que quieres, lo es también para quitarte todo lo que tienes.
El deber de todas las grandes potencias es servir al mundo, no dominarlo.
La hora perfecta de comer es, para el rico cuando tiene ganas, y para el pobre, cuando tiene qué.
Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres.