La inteligencia sin ambición es como un pájaro sin alas.
Así como el hierro se oxida por falta de uso, así también la inactividad destruye el intelecto.
Un intelectual es un hombre que usa más palabras de las necesarias para decir más cosas de las que sabe.
Los grandes espíritus siempre encontraron la violenta oposición de las mentes mediocres.
La sonrisa es el idioma universal de los hombres inteligentes.
Cuando se apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
El sabio no dice lo que sabe, y el necio no sabe lo que dice.
Por los defectos de los demás el sabio corrige los propios.
No hay mayor señal de ignorancia que creer imposible lo inexplicable.
El conocimiento se adquiere por medio del estudio; la sabiduría, por medio de la observación.
A menudo, la principal ventaja de no abrir la boca es que nadie puede repetir lo que dijimos.
La mayoría prefiere pagar por entretenerse que por instruirse.
No es cierto que la imitación sea el mayor halago. Es escuchar con atención.
Un hombre de genio no se equivoca. Sus errores son los umbrales del descubrimiento.
Los errores suelen ser el puente que media entre la inexperiencia y la sabiduría.