Gracias al primero, que comenzó teniendo cinco países miembros y que en la actualidad cuenta con 12, ahora los astrónomos europeos pueden acceder al telescopio terrestre más grande del mundo para la observación en luz visible, el Telescopio
Gigante (VLT) de la
montaña de Paranal, en el norte de
Chile, que es el país del mundo con los
cielos más claros. Y gracias a la ESA, y a sus 17 Estados miembros, los científicos espaciales y los astrónomos europeos pueden utilizar los más importantes instrumentos
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