En los planos de ruptura la rotación elabora " bóvedas " que se desarrollan en las áreas de debilidad de la corteza y que son lo suficientemente grandes como para que algún intrusivo ascienda por ellos y cristalice en su interior. Un ascenso plácido y tranquilo que no requiere de un diastrofismo más que el que la presión magmática aporta. En el exterior, tanto como en el interior de una mina, muchos geólogos hemos mapeado contactos entre rocas intrusivas que podemos seguir con la punta de un lápiz ... (ver texto completo)