# La adulación es como la sombra; no os hace más grandes ni más pequeños.
# El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
# Ten tu mano pronta para echarla al sombrero y tardía para meterla en el bolsillo.
# Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
# Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
# Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
# Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
# Es más fácil saber como se hace una cosa que hacerla.
# El arroz ya está cocido.
# Si no quieres que lo sepan los demás, no lo hagas.
# La nieve presagia una buena cosecha.
# El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
# El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
# Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
# A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.