Uno de los mas refutados ocurrió en 1982, de la mano de Hans Naarding, funcionario del departamento de Fauna y Vida Salvaje de Tasmania. Un día caluroso de verano, Hans detuvo su vehículo y se dejo dormir unas horas hasta que se hizo de noche. Alrededor de las dos de la madrugada, despertó y como solía hacer siempre a esas horas, encendió un potente foco de luz para observar a los animales que se movían en la oscuridad. Jamás pensó que sus ojos verían algo tan sorprendente. Ante sus ojos un thylacine, ... (ver texto completo)