Brasa trae en el seno la que cría hijo ajeno.
Al hijo malgastador, barro en la mano
A dineros dados, brazos quebrados.
A caballo nuevo, caballo viejo.
Hola, soy una de las mellizas de Gor, de que año estas hablando cuando te encontraste con esas gemelas?
Hara unos treinta años mas o menos que vi a las mellizas en gor
Pepi te dire ke yo soy hermana de las gemelas, soy mayor ke ellas, Rocio y Rosa asi se llaman, ha ti no se si te conozco, pero si ke he hablado alguna vez con tu madre, pero con kien mas contacto tengo es con tu tia pepi y el yoni, hable hace unos dias. Tu donde vives guapetona.
En sant feliu de codines, donde ha vivia mi madre
Hola, muchacha sin nariz pequeña,
Sin bello pie, ni negros ojos,
Sin dedos largos, y de rostro sudoroso,
Con lengua apenas elegante,
Amiga del rumboso Formiano,
¿acaso se dice en provincias que eres bella?
¿contigo comparan a nuestra Lesbia?
¡Tiempo ignorante y corrompido!
Nuestra Lesbia, Celio, aquella Lesbia,
aquella Lesbia a quien Catulo amó,
más que a sí mismo amó, más que a todo lo suyo amó,
ahora en esquinas y en callejuelas
se las pela a los magnánimos nietos de Remo.
Pepi te dire ke yo soy hermana de las gemelas, soy mayor ke ellas, Rocio y Rosa asi se llaman, ha ti no se si te conozco, pero si ke he hablado alguna vez con tu madre, pero con kien mas contacto tengo es con tu tia pepi y el yoni, hable hace unos dias. Tu donde vives guapetona.
Mi amada asegura que con nadie quiere casarse
Excepto conmigo, a no ser que el mismo Júpiter se lo pida.
Eso dice, pero lo que una mujer dice a su deseoso amante
En el viento y en el agua rápida conviene escribir
Lesbia dice pestes de mí todo el tiempo y no para.
¡Que me muera si Lesbia no me quiere!
¿Cómo lo sé? Porque me pasa lo mismo: la maldigo a todas horas,
pero ¡que me muera si no la quiero!
A tal extremo ha llegado mi corazón, Lesbia mía, por tu culpa,
y tanto se ha perdido por su misma fidelidad,
que ahora ya no puedo tenerte aprecio, aunque te vuelvas la mejor de todas,
ni dejar de quererte por mucho que hagas.
Me prometes, vida mía, que este amor será feliz
y perpetuo entre nosotros.
Grandes dioses, haced que pueda prometer con verdad
y que lo diga sinceramente y de corazón,
para que toda nuestra vida podamos mantener
ese sagrado lazo de cariño eterno
Odio y amo. Por qué lo hago, me preguntas tal vez.
No sé, pero siento cómo se hace y me torturo
Semejante aun dios se me aparece aquel,
superior a los dioses, si es lícito,
que sentado frente a ti, sin cesar,
te observa y escucha
reír dulcemente, lo que a mí, desgraciado,
todos los sentidos me arrebata:
Lesbia, en cuanto te veo,
mi voz se apaga,
la lengua se torna torpe, y bajo mis miembros
comienza a manar una llama;
me zumban los oídos y una noche
doble cubre mis ojos.
El ocio, Catulo, te es pernicioso;
en el ocio te exaltas e impacientas.
El ocio ya perdió antes muchos reyes
y ciudades felices. ... (ver texto completo)