# Nada, no es buena ni para frita ni para asada.
# Nada mejor en la vida, que una familia unida.
# Nada más engreído que un tonto bien vestido.
# Nada hay tan necio como predicar en desierto.
# Nada hay más atrevido que la ignorancia.
# Nada creas, sino lo que veas.
# Nada con nada, total nada.
# Nada complicado da buen resultado.
# Nació para porfiar como cualquier mujer: tijeretas han de ser.
# Nace toda criatura, según se dice, con su ventura.
# Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
# Nace en la huerta, lo que no siempre siembra el hortelano. (*1)
# Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
Atenea y Aracne

Cuenta la leyenda que había una hermosa joven llamada Aracne. Era muy habilidosa en el arte de entretejer la lana, y por ese talento era reconocida.

Las Ninfas bajaban muchas veces hacia su morada para admirar sus trabajos y quedaban embelezadas por sus magníficos bordados.

En una ocasión le preguntaron si la diosa Atenea le había enseñado a trabajar la lana, pero Aracne se defendió como si la hubieran insultado:- ¡Nadie me ha enseñado el oficio! Si Atenea quiere venir a ... (ver texto completo)
El Triste Final de Orféo

Un día, el dios supremo del Olimpo, Zeus dijo:-Mi hijo Dionisio, también conocido como Baco, merece ser nombrado dios por haber inventado el vino. Y lo elevó al rango de dios.

Orfeo se negó a adorarlo como dios diciendo:

- Dionisio no puede ser dios. Es un mal ejemplo para los mortales ya que está borracho la mayor parte del día. Me niego a ofrecerle sacrificios a un borracho.

Cuando Dionisio escuchó el comentario se enojó tanto que envió a un grupo de Ménades, mujeres embriagadas todo el tiempo, a perseguirlo.

Cuando las Ménades lo encontraron, Orfeo estaba placidamente dormido junto a su lira. Si hubiera estado despierto tocando su lira ellas habrían quedado encantadas por su música.

Entonces, las Ménades, le cortaron la cabeza y la arrojaron a un río cercano. Luego cortaron el resto del cuerpo en pedacitos.

Las Musas encontraron los trozos de Orfeo y apenadas por la triste desaparición del músico, los enterraron a los pies del monte Olimpo, donde los ruiseñores entonaron de allí en más dulcísimos cantos.

La cabeza de Orfeo floto río abajo hasta llegar al mar, donde un barco de pescadores la atrapó en sus redes y le dieron sepultura.

Zeus permitió que se pusiera la lira de Orfeo en el cielo, formando la constelación llamada ¨ La Lira¨ ... (ver texto completo)