El tiempo, que fortalece las amistades, debilita el amor.
Los amigos falsos son como las sombras: sólo nos siguen cuando brilla el sol.
Un amigo es la persona que nos muestra el rumbo y recorre con nosotros una parte del camino.
La amistad no se agradece, se corresponde.
La amistad ni se consquista ni se impone, porque ésta nace del corazón.
El amigo de verdad es el que nunca miente y al que nunca le mentirías.
Bienaventurados los que saben dar sin recordarlo, y recibir sin olvidarlo.
El anonimato es la expresión más genuina del altruismo.
La persona que no tiene un corazón caritativo padece del peor de los males cardiacos.
Lo único bueno de equivocarse es la alegría que produce a los demás.
Los buenos ratos hay que fabricarlos, porque los malos, llegan solos.
Los sueños pueden ser realidades. Son lo que nos guía por la vida hacia una gran felicidad.
Hay dos maneras de conseguir la felicidad, una hacerse el idiota; otra serlo.
La prueba más clara de la sabiduría es una alegría continua.
La alegría de vivir está hecha de vistorias grises y aparentemente ordinarias que nos dan pequeñas satisfacciones.