A finales del siglo XVIII se hizo popular en
España un panfleto que se atribuyó a Jovellanos en aquel momento pero que en realidad salió de la mano de
León de Arroyal. Liberal y crítico, este hombre abogaba por la educación y el progreso científico como locomotora del país, en contra de las viejas
costumbres. Aquel panfleto se titulaba así:
Pan y
toros. Es claro el guiño a la expresión
romana y tienen ambas frases el mismo poso final, lo que en la cabecera del panfleto era una crítica directa al
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