Uno de los hallazgos que más sorprendió a los investigadores, es que finalmente la nave se había partido antes de hundirse, algo que solo un testigo había visto. La mayoría atestiguaba haber visto al
barco hundirse en una sola pieza.
Ballard regresó al año siguiente, pero con la idea de descender a las profundidades con un sumergible para grandes profundidades, propiedad de la Marina de los
Estados Unidos. En total se hicieron doce inmersiones, la mayoría exitosas.
El WHOI consideró finalizada
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