• Problemas cutáneos: Es frecuente que la piel se torne aceitosa, especialmente en la frente y las zonas laterales a la nariz. En otros casos, la piel puede resecarse más de lo normal. Esto es consecuencia de la alteración que produce el Parkinson en el buen funcionamiento del sistema nervioso.
• Dificultad para tragar y masticar: Debido a que los temblores pueden atacar los movimientos de la mandíbula, éstos pueden afectar la capacidad para masticar y tragar los alimentos. También debido al aumento de la producción de saliva, se entorpece el proceso de ingestión en el paciente.
Existen otros síntomas ligados al Parkinson, su frecuencia es variable según el paciente y pueden disminuirse con un tratamiento adecuado:
• Depresión: No necesariamente debe presentarse de manera preocupante y en ocasiones es consecuencia de medicamentos propios para atacar la enfermedad.
• Inestabilidad de la postura: Al no controlar una postura fija, la persona tiende a inclinar su cuerpo hacia adelante o hacia atrás para evitar caerse. Los hombros se observan caídos por el esfuerzo de mantenerse en pie.
• Bradicinesia: Es la disminución de los movimientos voluntarios de la persona, lo que produce también lentitud. Es difícil diagnosticar este síntoma y resulta frustrante para quien lo padece porque no puede realizar con rapidez los movimientos que antes solía.
• Rigidez: Quienes sufren de Parkinson manifiestan una tensión continua en los músculos y puede resultar doloroso. Debido a la rigidez, los movimientos del paciente son lentos.
Según The Nacional Institute of Neurological Disorders and Stroke, algunos de los síntomas
más frecuentes son:
• Temblores: Es la característica más vinculada a la enfermedad. Los temblores aumentan cuando la persona se encuentra en reposo y disminuyen al realizar cualquier movimiento voluntario. Se inicia usualmente en las manos, pero puede afectar la mandíbula y los pies. Durante el sueño, desaparece por completo.
Los primeros síntomas que presentan quienes lo padecen son esporádicos y casi imperceptibles, como el cansancio, irritabilidad, pérdida de la conciencia por pocos segundos o una sensación de temblor pasajera. Pero estas reacciones aumentan rápidamente.
Los diagnósticos para saber si se padece la enfermedad son complejos, puesto que aún existen muchos cabos sin atar entorno al mal de Parkinson. El médico probablemente examina la historia clínica del paciente y detecta si posee características propias, como la lentitud en los movimientos.

Muchos de los medicamentos para controlar la enfermedad son eficaces, pero los efectos secundarios podrían empeorar la situación. Normalmente se utiliza el levodopa, fármaco que obliga al cerebro a producir dopamina. ... (ver texto completo)
En 1880 Jean-Martín Charcot involucra un nuevo síntoma asociado con la enfermedad: la rigidez muscular y rebautiza la “parálisis agigante” con el nombre de Parkinson, como hoy se conoce.

Para la década de los cincuenta, después de diversos estudios, se revela que la principal causa del Parkinson es una degeneración progresiva en la “sustancia nigra”, un componente de color oscuro por su alto contenido en hierro que produce la dopamina. Quienes padecían el mal poseían una cantidad reducida de dopamina ... (ver texto completo)
Estas son las primeras conjeturas alrededor de un mal que ataca a miles de personas en el mundo y sobre el cual aún no existe cura. El mérito de la investigación de James Parkinson estuvo en su capacidad para unir síntomas que, hasta ese momento, se estudiaban de manera aislada.
Médico, geólogo, paleontólogo e interesado además en la política, en 1817 se atreve a describir una nueva enfermedad a la que denomina “parálisis agigante” y en esa época asegura que es una “movilidad involuntaria temblorosa, con disminución de la fuerza muscular, en partes del cuerpo que están en reposo. Hay tendencia a inclinar el tronco adelante y a que el paseo se convierta de pronto en carrera. No se afectan los sentidos o la inteligencia”.
Entre los siglos XVIII y XIX Europa experimentaba cambios radicales: en Francia se ejecutaba a Luis XVI y en Inglaterra se apresaban los conspiradores del rey Jorge III. James Parkinson es uno de los perseguidos, pero logra salvarse de una muerte segura.
Hoy en día, aún la enfermedad no tiene cura. Sin embargo, Rafael González Maldonado escribe en A Guide for Patient and Family que el Parkinson es el “primer trastorno degenerativo del sistema nervioso en el que se consigue un tratamiento sintomático eficaz”.
En el 2004, Thomas Gasser, un investigador alemán de la Universidad de Tubinga descubrió una proteína llamada LRRK2 (Leucin Rich Repeat Kinase 2) que podría ser la causante de la irregularidad motora del Parkinson, según reseñó la agencia EFE. “Posiblemente se tienen que presentar varias mutaciones genéticas para que la enfermedad se declare”, aseguró Gasser en esa oportunidad para explicar la improbabilidad de que el Parkinson sea hereditario.