Médico, geólogo, paleontólogo e interesado además en la política, en 1817 se atreve a describir una nueva enfermedad a la que denomina “parálisis agigante” y en esa época asegura que es una “movilidad involuntaria temblorosa, con disminución de la fuerza muscular, en partes del cuerpo que están en reposo. Hay tendencia a inclinar el tronco adelante y a que el paseo se convierta de pronto en carrera. No se afectan los sentidos o la inteligencia”.