En 1892, un
joven estudiante de la Universidad de Stanford luchaba para pagar su matrícula. Huérfano y con recursos limitados, buscaba desesperadamente una solución. Entonces, junto a un
amigo, tuvo una idea brillante: organizar un concierto para recaudar fondos.
Se acercaron al renombrado pianista Ignacy Jan Paderewski, quien accedió a tocar con una condición: su tarifa era de $2,000.
Los jóvenes trabajaron incansablemente, vendieron boletos, promovieron el evento, pero al final solo lograron
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