En todas las casas cuecen habas y en la mía a calderás. Efectivamente, estoy totalmente de acuerdo con Añoranza y E. G. sobre lo que dicen de la clase política. Observemos si no la situación en nuestro pueblo. Tras la dimisión de Elias Muela, tres meses después, sigue sin ocuparse la vacante. Y no porque no queden nombres a que echar mano; sino porque estos nombres (y apellidos), como ya dije en otra ocasión, les trae al fresco, (es decir, se la suda), el interés público, eso que EG llama vocación ... (ver texto completo)