Yerros por amores, merecen mil perdones.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Ya que no eres casto, se cauto.
Ya que me das el consejo, dame también el remedio.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
Ya entre locos me metí, y lo que fuera de ellos será de mí.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
Ya acaecido el hecho, tarde llega el consejo.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?
estaba aireando una borrachera
Preguntale a Nico, que ese día casi no lo cuentan.