A finales del siglo XVIII se hizo popular en España un panfleto que se atribuyó a Jovellanos en aquel momento pero que en realidad salió de la mano de León de Arroyal. Liberal y crítico, este hombre abogaba por la educación y el progreso científico como locomotora del país, en contra de las viejas costumbres. Aquel panfleto se titulaba así: Pan y toros. Es claro el guiño a la expresión romana y tienen ambas frases el mismo poso final, lo que en la cabecera del panfleto era una crítica directa al ... (ver texto completo)
La famosa expresión Pan y Circo resume de manera clara un cierto modo de hacer política en la antigua Roma, que también es aplicable en nuestros días. Con la misma validez, al menos, si no más.
Rabí, Rabino

Entre los judíos, maestros de la ley. Encargados de la enseñanza, celebración de matrimonio y otros ritos, pero no son sacerdotes
Quo vadis?

Novela histórica del escritor polaco Enrique Sienkiewicz (1895). Se desarrolla en la Roma de Nerón y en ella el autor describe magistralmente las persecuciones de que fueron objeto los cristianos.
Quiliasta

Individuo de una secta religiosa de la antigüedad, resucitada en el siglo XII, que creía que después del juicio final los predestinados vivirían mil años sobre la Tierra gozando toda clase de delicias con el reinado de Jesucristo.
Quietismo

Doctrina de algunos místicos heterodoxos según los cuales la suma perfección del hombre consiste en el anonadamiento de la voluntad para unirse con Dios, en la contemplación pasiva y en la indiferencia de cuanto pueda ocurrirle en tal estado.
Quiatri

Esposa de Brahma.
Querubín

(Del hebreo kerubim, los próximos) Cada uno de los espíritus celestes caracterizados por la plenitud de ciencia con que ven y contemplan la belleza divina. Forman el primer coro.
Quadragessimo Anno

Palabras iniciales que sirven de título a la encíclica de carácter social subscrita por el Papa Pío XI (1931).
Qiyama

(Islam) Juicio final.
Qadi

(Islam) Erudito musulmán y juez con autoridad civil en cortes religiosas.
Otra explicación de esta historia, también medieval y castellana, sitúa a El Cid cercando el castillo de doña Urraca en Zamora. El de Vivar había estado enamoriscado de doña Urraca, lo que no evitó que El Cid se pusiera del lado de su señor don Sancho de Castilla en la toma del castillo. Los zamoranos y su reina le afearon esta conducta a El Cid, ya que además había vivido parte de su vida allí. Frente a estas palabras, cuenta la leyenda que El Cid respondió con la frase que nos ocupa.
Según se cuenta, ambos hermanos se encontraron cerca de Montiel, en Ciudad Real, rodeados de sus partidarios. El encuentro derivó en pelea y las espadas salieron de sus vainas. Los partidarios de Enrique acabaron con la vida de Pedro. Esta frase se atribuye a aquellos caballeros que ayudaron a Enrique a ponerse al frente de Castilla cuando el rey era Pedro.
Allá por mediados del siglo XIV, Pedro I el Cruel y Enrique II, su hermanastro, lucharon por el trono de Castilla. Batallas, traiciones y alianzas estaban a la orden del día y así cada uno buscaba acabar con el otro, lo que significaría sentarse en el trono de Castilla para Enrique.
El título de la entrada es un dicho habitual que viene a significar que uno, aunque debería ser imparcial y simula cierta neutralidad, ayuda de un modo u otro a una de las partes en una disputa.