-Lo evoco - dijo con una admiración algo inexplicable - en su gabinete de estudio, como si dijéramos en la
torre albarrana de una ciudad, provisto de teléfonos, de telégrafos, de fonógrafos, de aparatos de radiotelefonía, de cinematógrafos, de linternas mágicas, de glosarios, de horarios, de prontuarios, de boletines...