No conviertas en amigo al que has vencido
Bella por fuera, triste por dentro
El sabio duda de todo, hasta de su sabiduría
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
El conquistador más grande es el que derrota al enemigo sin un solo golpe
Concluida esta invocación se traza con el tridente un triángulo en el aire y el diablo aparece dentro de las tres líneas sobre un foco de luz.
En este instante, échate en el suelo boca abajo y mientras la sombra diabólica te cubre, pide en voz alta lo que desees y se te concederá.
Debes ser prudente y tener mucho valor. Si oyes ruidos espantosos no te amedrentes y sí el señor de los infiernos te habla no contestes en voz alta, sino mentalmente y con profundo respeto.
Se ha de tener especial cuidado ... (ver texto completo)
Rey de los infiernos, poderoso señor a quien el mundo rinde culto.
Tu que dominas desde los antros tenebrosos del infierno hasta la superficie de la tierra y sobre las aguas del mar.
Tu espíritu infernal todo lo puede. Yo te adoro, te invoco, te pido y exijo, después de entregarte mi alma para que de ella dispongas, que abandones las regiones infernales y te presentes aquí dispuesto a concederme lo que te pida.
Rey de los infiernos, de todo corazón y con el alma condenada te entrego mis tesoros, ... (ver texto completo)
De todas las invocaciones satánicas esta es la más universal.
Con ínfimas variantes está presente en el "Libro de Thot",
"Las Clavículas de Salomón", los textos revelados de Nicolás Flamel
en "La Cábala", "Los Secretos" del Gran Alberto y, con ligeros cambios,
en muchos otros textos fundamentales del ocultismo.
El texto reproducido pertenece al "Enchiridión" de León II
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
Las estrellas están en el cielo para recordar a los mortales cuál es su meta
Si encontráis un malvado en el fuego, añadid leña
La música es reposo y armonía
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Entonces, apartándonos del lugar y postura en que estábamos, nos volveremos a la misma tumba en donde dirigimos la plegaria inicial, y haremos en el suelo una cruz con la mano izquierda y con la punta de un cuchillo de plata.
Es importante no omitir la menor circunstancia de lo que se halla aquí prescrito, sin lo cual se corre peligro de ser uno mismo presa de todos los poderes del infierno.
En cuanto se hayan articulado estas palabras, se verá aparecer el ser evocado, y en cuanto se haya obtenido de la sombra que se evoca lo que nos haya parecido más propio para satisfacernos, la despediremos diciendo con voz firme:

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VUELVE AL REINO DE LOS ELEGIDOS, ESTOY SATISFECHO DE TU PRESENCIA