El amor es como el fuego, que si no se comunica se apaga.
Nada pesa tanto como el corazón cuando está cansado.
Hay amor propio en el amor como hay interés personal en la amistad.
Hay quien tiene el deseo de amar, pero no la capacidad de amar.
En los inicios de un amor los amantes hablan del futuro, en sus postrimerías, del pasado.
El dolor es el alimento esencial del amor; cualquier amor que no se haya nutrido de un poco de dolor puro, muere.
El problema del hombre no está en la bomba atómica, sino en su corazón.
Un instante de gozo del corazón vale más que dos horas de placer de los sentidos.
Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño.
Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras.
Siempre hay alguien que besa y otro que se limita a permitir el beso.
No hay amor más sincero que el amor a la comida.
No hay beso que no sea principio de despedida; incluso el de llegada.
Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.
El idioma del corazón es universal: sólo se necesita sensibilidad para entenderlo y hablarlo.