Enriqueta MArtí sembró de horror la Barcelona de 1912. Secuestraba, prostituía y asesinaba a niños para extraerles la sangre, las grasas y el tuétano de los huesos y elaborar pócimas que sus clientes consideraban mágicas. El relato de las dos niñas que liberó la policía fue recogido por la prensa de la época con buena dosis de morbo.
Al amor propio se le hiere; no se le mata.
El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal.
El amor de los jóvenes no esta en el corazón, sino en los ojos.
La capacidad de reír juntos es el amor.
Ir sin amor por la vida es como ir al combate sin música, como emprender un viaje sin un libro, como ir por el mar sin estrella que nos oriente.
Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar.
Les falta algo de amor a los amores
que no son un infierno de dolores.
Hay una teoria que dice que los hombres aman con los ojos, y que las mujeres aman con los oidos.
Cuanto más amamos a alguien menos conviene halagarle.
No hay incendio como la pasión: no hay ningún mal como el odio.
¿Beso? Un truco encantado para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas.
El amor verdadero no espera a ser invitado, antes él se invita y se ofrece primero.
El amor por la fuerza nada vale, la fuerza sin amor es energía gastada en vano.
Nunca se tiene la libertad de amar o de dejar de amar.