En el hombre hay una serpiente: el intestino, que tienta, traiciona y castiga.
No hay árbol recio ni consistente sino aquel que el viento azota con frecuencia.
De devociones absurdas y santos amargados, líbranos, Señor.
Mantén tu rostro hacia la luz del sol y no verás la sombra.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Las cosas de palacio van despacio.
Manos blancas no ofenden.
Una vez al año no hace daño.
Los grandes incendios nacen de las chispas pequeñas.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Apresúrate lentamente.
Los hombres buenos y bellos se conquistan con gentilezas.
Engarza en oro las alas del pájaro y nunca mas volará al cielo.
La uniformidad es la muerte; la diversidad es la vida.
El hombre sano no tortura a otros, por lo general es el torturado el que se convierte en torturador.