buenos dias jose luis, pues a esas horas aun estaba por valencia, llegue al pueblo sobre las una de la madrugada
espero poder disfrutar de estos dias por aqui
ahora estoy viendo la formula 1 que parece que va a estar pasada por agua
espero que pases un buen domingo
un abrazo desde freila
Vaya gran premio de Korea que vimos. En tensiòn de principio a fin.
Valiò la pena.
ALONSO demostrò lo que es "UN GRAN CAMPEON"
El domingo fuè muy bueno. El lunes tambièn. Hoy no me puedo quejar y mañana, serà estupendo ya que iremos a Mòstoles a celebrar el segundo cumpleaños de mi nieto Diego.
Desde los madriles, esperando que lo hayas pasado superbien en el pueblo que te viò nacer, recibe un fuerte abrazo.
Buenas noches.
buenas noches antonio que tal el biaje
Sin embargo, ésta fue la segunda versión del incidente. Previamente, había robado el primer capítulo del libro de Emily y lo había leído a sus amigos como si fuera suyo. Cuando vio que no le creían, inventó lo de la «otra versión».
A mitad de camino entre las dos, quizás, está el extraño caso de Patrick Branwell Bronté. Fue un personaje desgraciado y antipático, famoso sobre todo por su incapacidad para controlar el alcohol y el láudano, y para compartir una casa aislada en los páramos con sus célebres y excéntricas hermanas Charlotte, Emily y Anne.

Tenía pretensiones literarias, que nunca se concretaron. Sin embargo, durante uno de los períodos en que trabajó, como administrativo del ferrocarril, descubrió que podía hacer ... (ver texto completo)
Por supuesto, la literatura automática puede ser la dramatización de una creatividad profunda o reprimida que encuentra expresión por medios que apenas entendemos. Después de todo, muchos escritores y artistas han «escuchado a sus musas» a lo largo de los siglos. Con frecuencia, tramas, escenas o personajes minuciosamente observados han «llegado» a escritores, dramaturgos y poetas. A menudo, cuando Charles Dickens dormitaba en su sillón, una serie de personajes aparecía ante él «como si suplicaran que los escribiera». Samuel Taylor Coleridge soñó la totalidad de su poema Kubla Khan y lo hubiese escrito entero para la posteridad si no se hubiese presentado una visita, haciéndole olvidar la mayor parte para siempre. Mary Shelley soñó su Frankenstein, Robert Louis Stevenson confiaba en sus sueños para inventar cuentos, incluyendo a los alegóricos doctor Jekyll y mister Hyde. Pero cuando un escritor como Charles Dickens decía que un cuento «se escribía solo», sólo podemos suponer que no quería decir que su pluma se desplazaba sobré el papel, escribiendo por su cuenta Oliver Twist. En la práctica, la inspiración posee unos mecanismos muy diferentes de los que caracterizan la escritura automática. ... (ver texto completo)
Bacon subrayó una y otra vez a la señora Dowden que el conjunto literario que el mundo conoce como la obra de Shakespeare fue una creación colectiva. El mismo Shakespeare dijo, según afirma la señora Dowden:
«Yo sabía perfectamente qué iba a ser eficaz en el escenario. Encontraba un argumento (Hamlet fue uno de ellos), consultaba con Oxford y formaba la estructura del edificio, que él decoraba y poblaba tal como convenía al tema. Yo era el esqueleto del cuerpo que escribía las piezas. La carne ... (ver texto completo)
La señora Dowden afirmaba haber recibido información escrita acerca de este tema procedente de esos tres caballeros, y de otras personas de aquella época vinculadas al teatro. Los comunicantes de la señora Dowden explicaron que las obras de «Shakespeare» habían sido fruto de un trabajo en equipo. Shakespeare y Edward de Vere, 17° conde de Oxford, eran los principales colaboradores, mientras Beaumont y Fletcher, autores teatrales de segunda fila, proporcionaban ocasionalmente material adicional. Bacon ... (ver texto completo)
Un caso muy interesante de escritura automática ocurrió en 1947, por intermedio de la médium Hester Dowden, que era famosa desde hacía mucho por las escrituras automáticas que producía, hasta con los ojos vendados. Percy Allen, un escritor, participó de la sesión en la que mantuvo «conversaciones» por escrito con supuestos dramaturgos isabelinos. Como resultado de esa sesión, el señor Allen creyó haber encontrado la respuesta a la pregunta que ha preocupado a generaciones de críticos e historiadores: « ¿Quién era Shakespeare?» ¿Sería, en realidad, Francis Bacon? ¿O Edward de Vere, conde de Oxford?. ... (ver texto completo)
Un gran investigador psíquico norteamericano de los tiempos modernos, el doctor J. B. Rhine, se inclinaba a descartar la escritura automática, a la que consideraba un «automatismo motor» espontáneo o, como ya habíamos dicho, la expresión de conflictos, obsesiones o represiones subconscientes. Probablemente él y otros colegas que coinciden con sus ideas tienen razón en su juicio acerca de la mayor parte de la escritura automática. Pero el doctor Rhine admitía que algunos casos, como el de Patience Worth, por ejemplo, no se explican con tanta facilidad. ... (ver texto completo)
Un ex-clérigo, William Stainton Moses, fue un médium de la última mitad del siglo XIX que se «especializó» en escritura automática, aunque sólo lograba producirla cuando estaba en un trance autoinducido. Desde 1872 hasta 1883 llenó 24 cuadernos con escrituras inspiradas por sus trances, mezcladas con «escrituras de espíritus», a veces firmadas. (Se supone que Mendelssohn firmó una de las páginas).

Si uno adopta el punto de vista escéptico, algunas obras religiosas del siglo XIX no fueron dictadas por los ángeles o por Dios, como se afirmaba, sino que eran resultado de la escritura automática de los «profetas». El libro de los mormones, por ejemplo, fue dictado -supuestamente- por un ángel llamado Moroni a un granjero del estado de Nueva York, Joseph Smith, en 1827. ... (ver texto completo)
Durante las tres primeras décadas del siglo XX, la escritura automática se utilizó como herramienta para el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades mentales. La doctora Anita Mühl fue una pionera de este método para alentar a los pacientes a expresar espontáneamente sus conflictos ocultos.

El principiante en materia de escritura automática tiene que ser muy paciente, ya que pueden pasar horas antes de que la pluma empiece a moverse, aparentemente, por su cuenta. Algunas personas nunca lo consiguen, y sólo obtienen garabatos sin sentido o letras amontonadas. Pero otros reciben mensajes coherentes, inteligentes y, aparentemente, llenos de sentido; incluso algunas veces transcriben sus comunicaciones en una letra muy diferente de la suya propia. ... (ver texto completo)
Cualquiera puede intentar el experimento, apoyando apenas un lápiz en una hoja en blanco, alejando su atención del lápiz y dejando que haga lo que quiera. Antes se suponía que la escritura automática era un producto de entidades espirituales, desesperadas por comunicarse y agradecidas de que se les permitiera utilizar un lápiz. La única pregunta que se planteaban los creyentes era: el comunicante, « ¿es un espíritu ligado a la Tierra o un espíritu enviado por Dios?» Pero los garabatos que produce la escritura automática pueden revelar mucho, si no sobre el mundo de los espíritus, al menos sobre el subconsciente de quien sostiene el lápiz. ... (ver texto completo)
Pero no todos los casos de escritura automática son tan difíciles de descartar como el Patience Worth. Un importante investigador y hombre de ciencia, el profesor Arthur Ellison, ha dicho: «Supongo que un tercio de la población de Inglaterra podría producir algún tipo de escritura automática, pero la mayor parte del resultado sería un galimatías».
Pero la extensísima cultura de la que dio muestra resultaba intrigante: desde luego, la señora Curran era un ama de casa más bien inculta, y Patience Worth, humilde muchacha cuáquera, difícilmente pudo haber adquirido parte de la información contenida en sus libros, por ejemplo los extensos conocimientos sobre antiguas sectas judías que detallaba en su novela "The Sorry Tale". Algunos espiritualistas opinan que quizá obtuvo su cultura en una especie de «universidad post-mortem». Otros creen que dichos ... (ver texto completo)
Patience Worth dictó a la señora Curran, primero a través de la ouija y después por escritura automática, numerosas obras, entre las que destaca la extensa novela "Hope Trueblood", que la crítica británica, desconocedora de su origen, trató muy favorablemente: su obra fue estudiada tanto por los investigadores psíquicos como por los académicos. Su inglés arcaico fue escrupulosamente analizado, y resultó ser el correspondiente a su lugar y época; su estilo literario fue muy alabado.