SIN ZAPATOS
Es curioso, el ser humano es sorprendente y celebra las cosas más insospechadas, aquella
noche fui a celebrar con mis colegas mi inesperado despido laboral, así que con el sobre del último salario
compré unas cervezas y me fui a su piso. Fumamos unos petardos de su excelente cosecha de María y ya llevábamos un par de cervezas cuando a Carlos se le ocurrió bajar a la
calle a respirar la noche del
verano y yo bajé sin zapatos por no buscarlos entre el caos de la
casa. Cuando llegué a
... (ver texto completo)