Café y afeitado por 2,20 pesetas
– ¿Café y afeitado, señor? Preguntaba el dependiente de un céntrico café de
Granada. Ante la respuesta del cliente, el barman gritó:
– ¡Uno solo y un repaso!
Luego, sirvió una taza humeante de moka al mismo tiempo que le entregaba al cliente un ticket: «Vale por un rasurado desde las ocho de la mañana a las tres de la tarde. Día…»
Después de tomar el café, el parroquiano preguntó al empleado por el
salón de afeitado.
– Está allí al fondo, le dijo.
Al final
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