FREILA: El toro español...

El toro español
Como raza propia, el llamado toro español es, básicamente, un auroch o uro más pequeño, resultado final de su mezcla con determinadas especies llegadas desde Africa. De hecho, el toro asiático, venido del norte, mostró bravura sólo en Navarra, consecuencia de una vida salvaje y apropiada alimentación. Por su parte, el africano ligó bien en sus cruces con el bravo ganado que ya pastaba en las marismas andaluzas. El resultado de la mezcla de estas reses con las primeras y con las indígenas del centro de España se impuso sobre el ganado palurdo característico de las serranías jiennenses y sobre el morucho de campos castellanos.
El arte rupestre se complementa, además, con el hallazgo de monumentos arqueológicos referentes a la existencia del toro. La traslación de éstos últimos hacia ramificaciones navarras ofreció el antiguo toro castellano, de ya olvidada existencia. Al igual que, en la actualidad, el ganado céltico, característico por sus cuernos verticales y por sus pintas rojas, amarillentas y aleonadas, constituye, para algunos tratadistas, la raza denominada bos taurus celticus, esparcida por el norte de España y Portugal.
Ante semejante mezcolanza entre unas y otras razas, no se debe obviar que las pinturas rupestres indican que el toro existía ya en España antes de la llegada de los celtas, por lo que esta especie ya sería propia. Igualmente, entre el fiero auroch y los mansos bóvidos de otras regiones, destaca que el sur penínsular ofreció siempre reses de bravío temperamento.