Al contrario que en otras cordilleras, en estas montañas la mágica línea de los tresmil metros se puede alcanzar fácilmente por métodos mecánicos desde la estación de esquí de Pradollano. Sin embargo, la verdadera montaña se interioriza a pie, ganando altura metro a metro, con una mochila a la espalda y sintiendo como el aire se hace menos denso a medida que se gana altura. Y se puede subir muy alto: el Mulhacén, con 3.482 metros, es la montaña más alta de la Península Ibérica, elevandose por encima de otras cumbres pirenaicas de renombre y haciendo de Sierra Nevada la segunda cadena montañosa más alta de Europa Occidental después de los Alpes. El ‘techo’ de la España continetal no está solo. La Alcazaba, el Pico Veleta, el Picón de Jeréz, el Cerro de los Machos,…dos docenas de picos y cimas forman un cordal montañoso de ‘tresmiles’ que, de Este a Oeste, corre paralelo al Mar Mediterráneo ofreciendo una gran cantidad de posibilidades para el descubrimiento de la naturaleza y la práctica deportiva del montañismo.