Todo sucedía de maravillosa manera, pero aún no me había saciado la inquietud de las herraduras; cuando comienza a decirme: Desde siempre las herraduras atraen las buenas fortunas; formaban parte de la existencia vital de todos los pueblos que se trasladaban, especialmente como el nuestro. El no tener herraduras, perderlas o no mantenerlas en perfecto estado, era sinónimo de desgracias; por eso cuando se gastaban o rompían automáticamente las arrojaban a las carreteras; de igual manera que cuando se encontraban las herraduras había que lanzarlas para atrás sin mirar, entendiendo que de esta manera la vida nos regalaría la mejor sonrisa.