Los talleres de broncistas visigodos debieron trabajar metales preciosos, conociéndose el dorado de la pieza de bronce en ajuares personales.
A España llegaron directamente joyas bizantinas, prototipo de la toréutica y la joyería visigodas, como el broche de oro circular aparecido en una rica sepultura de El Turuñuelo, Mérida (fines s. VI).
A España llegaron directamente joyas bizantinas, prototipo de la toréutica y la joyería visigodas, como el broche de oro circular aparecido en una rica sepultura de El Turuñuelo, Mérida (fines s. VI).