Finalmente, los Templarios llegaron a poseer extensas propiedades tanto en Europa como en Oriente Medio. En un momento dado, estuvieron a punto incluso de hacerse con el reino de Aragón, después de luchar en una campaña española. La Orden se ganó la fama de ser hermética y de estar obsesionada con los rituales, y esta reputación, hizo que sea acusada de herejía por la Santa Inquisición.