CUBA CON FIDEL
Cuando Cuba dejó de pertenecer a España en 1898, pasó a ser colonia norteamericana. Años después al otorgarle la independencia, los EE. UU. se reservó el derecho a intervenir en el país en lo político y económico y así lo hicieron a menudo. En 1933 se impuso el sargento BATISTA mediante una dictadura de tipo fascista basada en una exagerada represión policial y en la entrega de la economía del país a compañías norteamericanas. Así logró sostenerse en el gobierno hasta 1959, salvo pequeños intervalos: en ese entonces, una exitosa revolución realizada por guerrilleros que ya con anterioridad habían hechos varios conatos de revolución y que tenían como cuartel Sierra Maestra, acaudillados por FIDEL CASTRO, abogado de ideas nacionalistas y progresistas, aunque no aún de ideología comunista, le obligó a abandonar el país. Castro inició de inmediato la reforma agraria llevada a cabo con criterio marxista, se nacionalizaron las empresas, se dio a la educación una orientación exclusivamente marxista. Si bien esto trajo consigo una mayor igualdad social y en cierto modo mejoró la situación de los trabajadores rurales, el precio de los cambios fue la pérdida de la libertad política y el no poder resolver el problema de cómo llevar a cabo los cambios sociales en la etapa inicial del desarrollo económico. CASTRO ya se había enrolado en las filas del bloque comunista, contando con la cooperación de la URSS. Su meta era propagar esta revolución a toda América Latina. Desde entonces, la paz mundial se vio amenazada en varias oportunidades por la intervención estadounidense en contra de este régimen que en sus albores había contado con su apoyo.
Cuando Cuba dejó de pertenecer a España en 1898, pasó a ser colonia norteamericana. Años después al otorgarle la independencia, los EE. UU. se reservó el derecho a intervenir en el país en lo político y económico y así lo hicieron a menudo. En 1933 se impuso el sargento BATISTA mediante una dictadura de tipo fascista basada en una exagerada represión policial y en la entrega de la economía del país a compañías norteamericanas. Así logró sostenerse en el gobierno hasta 1959, salvo pequeños intervalos: en ese entonces, una exitosa revolución realizada por guerrilleros que ya con anterioridad habían hechos varios conatos de revolución y que tenían como cuartel Sierra Maestra, acaudillados por FIDEL CASTRO, abogado de ideas nacionalistas y progresistas, aunque no aún de ideología comunista, le obligó a abandonar el país. Castro inició de inmediato la reforma agraria llevada a cabo con criterio marxista, se nacionalizaron las empresas, se dio a la educación una orientación exclusivamente marxista. Si bien esto trajo consigo una mayor igualdad social y en cierto modo mejoró la situación de los trabajadores rurales, el precio de los cambios fue la pérdida de la libertad política y el no poder resolver el problema de cómo llevar a cabo los cambios sociales en la etapa inicial del desarrollo económico. CASTRO ya se había enrolado en las filas del bloque comunista, contando con la cooperación de la URSS. Su meta era propagar esta revolución a toda América Latina. Desde entonces, la paz mundial se vio amenazada en varias oportunidades por la intervención estadounidense en contra de este régimen que en sus albores había contado con su apoyo.