Temían no poder regresar jamás a España. El propio Colón, seguramente, habrá empezado a dudar de su cálculo de la distancia de las Indias. El 19 de septiembre comenzó a llevar un cuaderno de bitácora falso, con el cual trataba, mediante la subestimación de las millas navegadas, de apaciguar los temores de la tripulación. La Santa María, junto con sus buques de escolta —La Pinta y La Niña— superó los peligros del mar de los Sargazos, a veces agitado por las mareas altas, otras en calma durante largos días. Obsesionado por lograr el éxito de su empresa, y calculando las recompensas que acumularía debido a la gratitud del rey y de la reina, Colón se aferró a cualquier evidencia que mostrara que estaban cerca de tierra. Las esperanzas tan pronto crecían como se desvanecían.