EL PENSAMIENTO Y LAS LETRAS. Los árabes eran muy aficionados a los estudios filosóficos y se dedicaron a la propia especulación, pero también a la traducción de los pensadores griegos. Aristóteles les fue familiar, de modo que existió un aristotelismo musulmán paralelo al aristotelismo cristiano que informó la Escolástica. En el siglo XI vivió Avicena, que intentó una síntesis del pensamiento griego con el mahometanismo. En España la cultura árabe alcanzó un gran esplendor debido a la protección de los califas cordobeses. Se cuenta que Alhaquem II tenía destacados en distintos lugares del mundo musulmán enviados suyos para que adquiriesen los libros que aparecieran y resultaran de mayor interés con destino a su biblioteca de Córdoba.