Más tarde los arcos se entrecruzaron y se convirtieron en un auténtico tejido arquitectónico, como puede admirarse en las obras maestras de la arquitectura musulmana en España. No existe mezquita tan hermosa como la de Córdoba, iniciada en el siglo VIII y que no se terminó hasta el XI. En ella se pueden contar hasta un millar de columnas que sostienen arcos dobles, el superior de medio punto y el inferior de herradura. El ladrillo rojo y la piedra blanca alternan y contribuyen a aumentar la sensación de luz y color. Sus medidas -180 por 130 m- hacen de ella la mayor del mundo islámico.