El cálculo algebraico y las cifras que usamos actualmente y que se llaman arábigas las debemos a los musulmanes. La dedicación de este pueblo a las Matemáticas fue notable. Las ecuaciones de segundo grado, e incluso las de grado superior, fueron bien conocidas por ellos, así como la Trigonometría. Consecuencia de este perfeccionamiento del cálculo fueron los notables progresos conseguidos en Astronomía, pues llegaron a determinar la inclinación del eje de la Tierra sobre la eclíptica. Conocieron la brújula, seguramente importada de Asia central o de China, y fueron extraordinariamente hábiles en el trabajo de los metales, en la fabricación de telas, curtidos, armas y papel. En Fez existían 400 molinos para la fabricación de pasta de papel, y Játiva fue la primera población de España donde se instalaron fábricas de papel de arroz. Los molinos de viento son una realización árabe. Su dedicación a la Alquimia les llevó a descubrir el alcohol, el alcanfor, el mercurio y el ruibarbo. Además, en Europa fueron los primeros en utilizar la pólvora, conocida por los chinos.
La agricultura llegó a perfeccionarse con un sistema de riegos que en la huerta valenciana viene aplicándose casi igual que en tiempo de la dominación árabe.
La agricultura llegó a perfeccionarse con un sistema de riegos que en la huerta valenciana viene aplicándose casi igual que en tiempo de la dominación árabe.