En Menorca se asentaron y dejaron sus huellas las civilizaciones más importantes de la antigüedad; griegos, cartaginenses, romanos, vándalos, bizantinos y moros. En el año 1231 pasa también a la corona de Aragón. Posteriormente se da un período de frecuentes ataques piratas, inestabilidad que no sólo se aprecia aún en los monumentos defensivos conservados, sino en el mismo carácter aventurero y abierto de la población. Por el Tratado de Utrecht queda la isla bajo la corona británica por casi cien años; período que ha dejado huellas indiscutibles, como lo son la arquitectura de Mahón o la cantidad de giros de origen británico que conserva su dialecto. Este período llevaría a numerosas luchas por el dominio de la isla entre ingleses, españoles y franceses. Terminando, durante un período relativamente corto, a pasar a la corona francesa. Fueron estos últimos años los más sangrientos de su historia, y finalizaron en 1802 con la Paz de Amiens, en que las Islas Baleares vuelven a formar parte de la corona española.