Las islas Baleares nos sorprenden por orígenes antiquísimos, que se remontan al Megalítico. De esta época se han conservado innumerables restos de gran importancia a la hora de estudiar la prehistoria europea. Tan sólo en la isla de Menorca, encontramos unos 500 monumentos prehistóricos, es por ello por que se la ha denominado un museo al aire libre. Estos monumentos sorprenden por sus colosales dimensiones, por su extraordinario estado de conservación y por levantar la incógnita de cómo pudieron ser erigidos con la tecnología de que se disponía en épocas tan remotas. Estas huellas se concretan en los célebres talayots, taulas y navetas, construcciones funerarias o probablemente relacionados con rituales y ceremonias de origen religioso y guerrero.