Es algo que me fascina, aquella lucha de poder en el seno de la Iglesia y cómo los dos papas se consideraban legitimados para serlo. Pero siendo este punto elemento necesario en lo que voy a contarles, no es la clave. La cuestión sobre la que trata la curistoria es que este papa Benedicto XIII se negaba a renunciar a su cargo eclesiástico, a pesar de lo acordado en el Concilio de Constanza. Finalmente se retiró, volviendo a España, al Castillo de Peñíscola, donde moriría en 1423 y allí mantuvo un pequeño grupo de apoyo y siguió llamándose a sí mismo papa Benedicto XIII.