Muy cercano al Gobernador ("e lo tiene como por padre el dicho Pedro de Valdivia" dice un documento de la época), éste le había designado en su testamento como su sucesor en la Gobernación de Chile. Alderete se encontraba en España cuando se enteró de la desastrosa muerte de Valdivia en Tucapel. Había llegado a fines de 1553, llevando la primera remesa de oro que allá se recibió de Chile, setenta y seis mil docientos pesos. Portaba además una extensa relación en que Valdivia enumeraba sus servicios al Rey en la conquista del país, y solicitaba diversos títulos y recompensas que estimaba le correspondían. Alderete tenía además el cometido de persuadir a Marina Ortiz de Gaete, la mujer de Valdivia, de partir a radicarse con éste en Chile.