Con hilos de sacrificio y entrega, María Dávila y Eduardo Portillo, tejieron sus ilusiones y viajaron a España para conocer de cerca el proceso de crianza del gusano de seda. Este primer acercamiento motivó a la pareja, y su regreso a Venezuela estuvo acompañado de los primeros huevos del gusano de seda, con los que trabajaron y experimentaron la producción de esta tela durante aproximadamente 2 años.
El producto de esta prueba inicial, trajo consigo la decisión de viajar al Occidente del océano Pacífico e instalarse en China, cuna de la seda en el mundo, y a través de las conocidas "Rutas de la seda" acercarse en detalle al camino creativo de estos tejidos. Posteriormente y con la misma emoción y ansiedad de aprender, María y Eduardo viajaron a India, que por ser un país con un clima tropical, cuenta con un importante
El producto de esta prueba inicial, trajo consigo la decisión de viajar al Occidente del océano Pacífico e instalarse en China, cuna de la seda en el mundo, y a través de las conocidas "Rutas de la seda" acercarse en detalle al camino creativo de estos tejidos. Posteriormente y con la misma emoción y ansiedad de aprender, María y Eduardo viajaron a India, que por ser un país con un clima tropical, cuenta con un importante