Entre 100.000 y 250.000 años atrás, hizo su aparición en escena el oso polar. Claro que no fue así tal como lo estamos diciendo. La realidad es que estudios recientes han demostrado que el oso polar no es sino una “mutación” o derivación del oso pardo. Según parece, estos osos pardos abundaban en el Báltico e incluso en las costas de Francia y España. Sus migraciones eran provocadas por el avance y retroceso de los glaciares a finales del Pleistoceno.