Las pruebas que Basti aporta consisten, entre otras, en un supuesto documento del FBI de 1947, en el que se dice que agentes norteamericanos buscaron a Hitler en España. No todos los dirigentes nazis que huyeron del III Reich a España después dieron el salto a América. Muchos se quedaron viviendo placenteras jubilaciones en la Costa del Sol, Madrid o Mallorca, por citar unos ejemplos. También son conocidos muchos dirigentes Croatas que vivieron en Canarias hasta que se reinstauró el régimen croata en 1991, reviviendo nuevamente en la Guerra de los Balcanes los genocidios ya practicados durante la Segunda Guerra Mundial. El documento concluye que Hitler no estaba en España. Basti dice que es porque ya estaba en Argentina, pero obviamente esto prueba que para el FBI Hitler podría no estar muerto.
Pero quizá su mayor prueba es tener testigos que afirman haber visto y hablado con Hitler en Argentina durante finales de los años cuarenta y durante los años cincuenta.
Pero quizá su mayor prueba es tener testigos que afirman haber visto y hablado con Hitler en Argentina durante finales de los años cuarenta y durante los años cincuenta.