Por San Juan es cuando se preservan de enfermedades hombres y bestias, y cuando se garantiza la fructificción de las plantas cultivadas, por medio de ritos. La "sanjuanada" es semejante en España y en Ucrania, en partes de Portugal y en partes de Escandinavia. En los romances castellanos se afirma que la celebraban los cristianos igual que los moros. Naturalmente que Asturias no se queda fuera de esta fiesta, ni de su celebración. Es un tiempo en el que el prodigio anda suelto. Se desatan todos los ritos y todos están vivos en la noche: el rito del árbol y del verde, el rito del agua y el rito del fuego. Es la noche de las maravillas. Hasta los cuélebres, los terribles guardianes de las encantadas y de los tesoros, están adormilados. En todos los pueblos de Asturias la noche se llena de luminarias: la foguera es indispensable.
¿Por qué se hace la foguera? La gente sigue haciéndola porque antes se hizo, porque siempre se hizo. Nadie piensa ni en el sol en declive, ni tampoco en honrar a San Juan. Las gentes se ven sumergidas en un clima de misterio y de milagro. Las barreras naturales saltan, y todo es posible esa noche. La oscuridad misma, en lucha con el fuego, es sagrada, y los jóvenes la disfrutan.
¿Por qué se hace la foguera? La gente sigue haciéndola porque antes se hizo, porque siempre se hizo. Nadie piensa ni en el sol en declive, ni tampoco en honrar a San Juan. Las gentes se ven sumergidas en un clima de misterio y de milagro. Las barreras naturales saltan, y todo es posible esa noche. La oscuridad misma, en lucha con el fuego, es sagrada, y los jóvenes la disfrutan.