FREILA: Estatus y Conservación...

Estatus y Conservación

No se conoce la población mundial de delfín mular con suficiente precisión, pero sí se sabe que es demasiado grande como para que pueda considerarse siquiera vulnerable (tampoco se conoce con exactitud la longevidad de estos delfines, pero se ha comprobado que los machos alcanzan los 40 años y las hembras los 50). No obstante, mientras la forma oceánica no parece tener problemas, la forma costera frecuenta zonas de menos de 20 m de profundidad, es decir, la parte más afectada por la actividad humana, y, como consecuencia de esto, las poblaciones del litoral europeo, América del Sur, Florida y Japón están en clara regresión. En algunos países, como Turquía y Japón, se capturan delfines para aprovechar su carne, sea para elaborar pienso, sea directamente para consumo humano. Por su característica piscívoro, algunos pueblos pescadores consideran estos cetáceos competidores suyos, por lo que los matan siempre que tienen ocasión, aunque no obtengan nada de ellos.

Otros delfines oceánicos sufren graves pérdidas a causa de la pesca de altura. Se enganchan en las redes de arrastre y, al no poder subir la superficie, mueren ahogados. Las jábegas de bolsa (redes muy largas que se recogen desde la costa) todavía son más dañinas, especialmente las que se utilizan para la captura de atunes y similares. En ellas caen millones de delfines de diversas especies, como el moteado, el de hocico y, sobre todo, el delfín común. Por ello, se han tomado algunas medidas y modificado ciertos procedimientos y artes de pesca para disminuir su mortandad.

Sin embargo, los delfines que precisan mayor protección son los de los ríos. Estos, además de sortear las redes y las embarcaciones, cada día más numerosas, han de superar la contaminación, lo que todavía es más difícil. Los dos platanístidos están en peligro de extinción, pero quizás el que tenga una población más pequeña sea el delfín lacustre chino, cuyos raros ejemplares sólo se encuentran en el río Yang Tse Kiang.