Los rumores propios de los pueblos comenzaron a esparcirse y era vox populi que la joven había sido envenenada. Ante tales rumores, el encargado de la policía solicitó la exhumación del cadáver 42 días después del fallecimiento. Dos cirujanos intervinieron practicando la autopsia. A pesar del avanzado estado de putrefacción del cuerpo, se pudo extraer el estómago y otras vísceras que fueron remitidas a la casa consistorial de Asnières, siendo requerido Lavalley para presentarse ante el Magistrado.