Si bien otras tribus de la región uti1izaban viviendas similares -por ejemplo, los huron del Norte, que preferían el cedro al olmo-, la casa comunal era el rasgo más característico de los pueblos iroqueses. Cada una de ellas constituía un microcosmos de la comunidad entera y se convertía en un símbolo de su identidad. Así, normalmente hablaban de ellos mismos (con algunas variaciones) como "El pueblo de las casas comuna1es." A finales del siglo XVII hubo un abandono gradual de la casa comunal en favor de las viviendas unifamiliares.