Nuevos informes, esta vez de 1984, señalan que hasta entonces se habían extraído del mar californiano de Palos Verdes 35 anclas más, algunas de la cuales llegan a pesar 138 kilos, y que fueron fechadas con una antigüedad de hasta 3.000 años.
Llegados a este punto, leemos en Fusang, de Gustavo Vargas, que, descartada la idea que la presencia de naves y pobladores y comerciantes chinos significaba un descubrimiento, y aceptando la múltiple existencia de pueblos diversos entre los habitantes primitivos de América, no es absurdo admitir que desde la más remota antigüedad hubo contactos e intercambios periódicos con los chinos, Han (nombre de cinco dinastías chinas) y manchú o tártaros, de los que al paso de los años y contra las muchas destrucciones y depredaciones del medio ambiente y de los hombres quedan vestigios.
Llegados a este punto, leemos en Fusang, de Gustavo Vargas, que, descartada la idea que la presencia de naves y pobladores y comerciantes chinos significaba un descubrimiento, y aceptando la múltiple existencia de pueblos diversos entre los habitantes primitivos de América, no es absurdo admitir que desde la más remota antigüedad hubo contactos e intercambios periódicos con los chinos, Han (nombre de cinco dinastías chinas) y manchú o tártaros, de los que al paso de los años y contra las muchas destrucciones y depredaciones del medio ambiente y de los hombres quedan vestigios.